Actualmente y, a raíz de la pandemia de COVID-19, las transformaciones digitales en todos los sectores se han acelerado. La imposición de medidas de distanciamiento físico y restricción de tránsito, destinadas a limitar la rápida propagación del virus SARS-CoV-2, han sido un detonante para que muchas soluciones tecnológicas comiencen a generalizarse. Las transacciones electrónicas han aumentado y los consumidores y las empresas están cada vez más conectados. En ese contexto las firmas digitales, que son un complemento necesario de los contratos electrónicos o e-Contratos, se consolidan ofreciendo numerosas ventajas frente a las firmas de papel.

¿Qué es una firma digital? 

A grandes rasgos, la firma digital es la forma que tiene un usuario de firmar un registro o contrato de forma electrónica, manifestando su consentimiento a lo expresado en el documento digital.

El origen de la firma digital que es una clase de firma electrónica se remonta a veinte años atrás, con la capacidad de incrustar firmas en documentos PDF. Desde entonces las firmas digitales han evolucionado en tecnologías cada vez más eficientes y seguras. 

Firma electrónica, digital y biométrica 

La firma electrónica es muy simple, puede dibujarse o seleccionarse de una firma ya guardada en el sistema o simplemente consiste en colocar la imagen de tu firma. 

La firma digital es altamente segura y legalmente válida en la mayoría de los países del mundo. Se basa en un sistema asimétrico encriptado de algoritmos matemáticos. 

La firma biométrica garantiza un alto nivel de seguridad y autenticidad. No hay dos personas que puedan tener la misma huella dactilar, escaneo ocular o facial. Cada persona tiene una biometría única.

Uso de la firma digital en Latinoamérica

En Latinoamérica el surgimiento de la firma digital comenzó a finales de la década del 90 y se afianzó con procesos de integración regional como el MERCOSUR. Actualmente casi todos los países de la región cuentan con un marco normativo y regulatorio en la materia y su aplicación ha evolucionado con la digitalización en la administración pública.

En Perú, la firma digital cobró validez legal en mayo del año 2000 con la promulgación de la Ley 27269. Complementariamente, en 2008 se aprobó el Decreto Supremo 052-2008-PCM, que regula la utilización de las firmas digitales y el Régimen de la Infraestructura Oficial de Firma Electrónica (IOFE), para los sectores públicos y privados. 

En los últimos años, el uso de la firma digital ha ido en aumento. Su aplicación en el ámbito público y privado es amplia y diversa. Ha cobrado gran interés en el sector inmobiliario, E-comerce, banca y seguros. También se proyecta un gran futuro en el ámbito de la salud, con su utilización en la implementación de historias clínicas electrónicas. 

Componentes de un contrato electrónico con firma digital 

En Perú se necesitan tres cosas para obtener una firma digital y firmar un contrato electrónico: un certificado digital, un software especializado en firma digital y un dispositivo criptográfico, cuya función es alojar y salvaguardar los certificados digitales.

El certificado digital es el primer activo en el proceso de una firma digital. Este certificado es un archivo electrónico cifrado que contiene nuestra identidad y nos vincula con una organización o una empresa. Se adquiere a través de una entidad registradora regulada por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI). Nosotros recomendamos la ER de GRAMD.

Ventajas de las firmas electrónicas 

  • Inmediatez. La aplicación y uso de la firma digital se realiza en pocos minutos. Los documentos se pueden firmar casi instantáneamente, desde cualquier lugar utilizando una tableta, smartphone o computadora.
  • Eficiencia. Con menos demoras, la firma digital garantiza una mayor eficiencia en el flujo de trabajo. También facilita la organización de la información y los documentos, ya que no hay papeles físicos para examinar. Además elimina la distancia en un contexto de restricción del tránsito y movilidad.
  • Ahorro de costos. Utilizando la firma digital en una organización no es necesario enviar o imprimir  documentos en papel. Por lo tanto, los costos disminuyen y permite una drástica reducción de insumos.
  • Seguridad. La firma digital reduce el riesgo de duplicación o alteración del documento en sí y asegura que las firmas estén verificadas y sean legítimas.